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Todos hemos sentido alguna vez un ataque de ira. Un momento en que de pronto sientes como una oleada, tipo tsunami, lucha por salir fuera de ti. Una oleada que se dirige con total determinación, hacia algo o alguien. Y que si dejas que salga puede convertirse en miradas asesinas, improperios, sarcasmo o cualquiera otra forma más o menos agresiva. Cada uno la manifiesta como puede. La cuestión es que todos queremos saber como gestionar la ira.

Pero que es la ira en realidad. Es una emoción, como sabes, que además tiene muy mala fama. Hay quien la califica de tóxica o negativa. Cuando en realidad es parte de nosotros y una herramienta que nos sirve para defendernos, atacando o huyendo, si la situación lo requiere. Por lo tanto te podría decir que es necesaria.  Supongo que ahora te estarás preguntando ¿entonces la ira es buena? La respuesta es que bueno o malo son términos relativos. La Ira es. Luego hay que ver que haces y que sientes con ella. Vamos a verlo con un poco más de detalle.

Conocer para aprender a como gestionar la ira

La ira o el enojo es una respuesta a una amenaza externa. Nos sentimos, de alguna manera, atacados y respondemos de manera instintiva e inmediata. Era una buena herramienta en la época en que vivíamos en las cavernas. Ya que delante de un posible enemigo la ira provoca una rápida respuesta, te da una energía extra y sin pensar saltas encima de la amenaza. Hay que reconocer que ha estado muy bien durante los millones de años que hemos vivido así.

Hoy en día nos sigue sirviendo, nos protege de lo que nuestra mente entiende como amenaza, nos nutre de la suficiente adrenalina para salir corriendo o defendernos sin necesidad de pensar. Nos sirve para reclamar nuestros derechos si realmente es necesario. Nos permite dar una respuesta rápida a una situación concreta.

Por lo tanto la ira tiene su parte positiva. Además de que realmente es una parte de ti. Y aceptar lo que es tuyo, o sea tus emociones es parte del proceso para ser feliz. Y la Ira está en ese proceso.

Aunque, una cosa es que la Ira sea parte de ti y que cumpla su papel como herramienta de defensa y protección. Y otra cosa diferente es como vas a gestionar y usar esa herramienta.

La poderosa espada de fuego

Cuando hago sesiones sobre gestión emocional, siempre explico que la ira es como una poderosa espada de fuego. Una espada que nos han dado para protegernos y defendernos. La cuestión está en que no nos han enseñado como usarla. Por lo tanto, a veces la sacamos demasiado pronto, otras demasiado tarde, o incluso la sacamos cuando no toca. Cuando ya está en llamas nos quemamos o a veces quemamos a los de al lado. Y otras la seguimos blandiendo como locos aunque el peligro ya haya desaparecido, hiriendo a aquellos que no saben ni que la anterior batalla existía. (o no te ha pasado cabrearte con alguien por algo, no decir nada y al volver a casa explotar con tu pareja o con tu hijo por una auténtica chorrada). Pues eso…

La ira es parte de ti, la cuestión está en saberla gestionar, saberla usar de forma correcta. No hace falta ir saltando a la yugular, al compañero de trabajo que no cumple con su parte, a nuestro jefe que nos da trabajo extra, al conductor lento y torpe que tienes delante o a tu pareja que llega siempre tarde, por poner algunos ejemplos. Esa hermosa espada de fuego, en cuanto sepas usarla será una buena amiga.

Aunque de momento en cuanto la ira salta a primera línea de tus neuronas te vuelvas irrefrenable. Vamos a ver que pasa cuando sucede esto.

Lo que sucede en tu interior

Cuando la ira salta a la palestra provoca toda una serie de cambios físicos importantes: aumenta la presión arterial, aumenta la producción de adrenalina y noradrenalina, los músculos se tensan y empiezas a sudar. Necesitas todo tu Ser para blandir la espada de fuego (aunque mucho cuidado, la ira tiene ojos de fuego y no ve nada)

La ira no tiene medida, (una espada de fuego es una espada de fuego y punto) por lo tanto saca todo su potencial para protegerte de un ladrón que quiere robarte un bolso, como para protegerte de la viejecita, que espabilada ella, quiere colarse en la cola del super.

La cuestión es que estar peleando, todo el tiempo, como si estuvieras dentro de una serie de guerreros desgasta el cuerpo y mucho.

Los cambios que genera la ira dentro de tu cuerpo son realmente dañinos. Los ataques de ira, si se repiten con demasiada asiduidad van a aumentar la probabilidad de que sufras alguna enfermedad coronaria. Además de otras posibles enfermedades donde la Ira funciona como un detonador.

Son muchas las toxinas que se acumulan dentro de tu organismo en un ataque de ira, y necesitas mucho tiempo para eliminarlas. Por lo tanto, cuanto más te enfades más probabilidades de desarrollar enfermedades.

A todo eso puedes sumarle el daño que puedes causar en tu entorno (cuantas veces has deseado haberte mordido la lengua después de una discusión). Recuerda que

Eres dueño de tus silencios y esclavo de tus palabras.

Y en un ataque de ira nuestra capacidad de razonar queda muy mermada. La energía se centra en mover las reacciones totalmente instintivas. Blandir esa espada como defensor de los débiles delante de dragones. Por lo tanto, cuando la Ira nos domina no pensamos claramente ni reaccionamos de una manera lógica ni coherente.

Esta claro que todos queremos saber controlar esos ataques cuando aparecen, aunque la pregunta que me suelen hacer es: ¿cómo lo hago?.

Controlar la ira

La ira, un ácido que hace más daño en el recipiente que se almacena que en cualquier cosa sobre la que se vierte. Séneca

Lo primero que tienes que tener claro, es que “controlar” los ataques de ira es el camino erróneo. Si los controlas metiéndolos en una especie de olla, bien tapada, se va a convertir a lo largo del tiempo en una olla presión que tarde o temprano explotará. (imagínate esa espada de fuego dentro de ti, preparada para atacar) buffff

Además tal vez no lo haga como tú te esperas. La Ira explota como quiere si la has dejado “suelta”. Puedes terminar con un dolor muscular crónico, malas digestiones, una enfermedad coronaria o algo peor. Todo dependerá del nivel de control y como lo ejerzas. Lo que es seguro es que no estás solucionando el problema, solo escondiéndolo para que después sea peor.

Por lo tanto, queda claro que el control, en un sentido estricto de la palabra no es el camino para que la Ira permanezca tranquila en su sitio.

La solución pasa en aprender a “gestionar” la Ira.

Cuando hablo de gestión emocional significa hacer el camino de aprender a conocer y reconocer tus emociones. Lo que las desata y cómo funcionan dentro de ti. Sus mecanismos de acción.

A partir de allí podrás empezar a reconocerlas y por tanto a trabajar con ellas. Analizarlas y aceptarlas como parte de tu Ser.

Vamos a ver cómo hacer todo esto:

Para tratar la ira y gestionarla hay que hacerlo desde dos vertientes.

La primera es lo que llamo la cura de urgencias: Esto sucede cuando La Ira, por la razón que sea, está apareciendo. Sientes la oleada que llega y si no haces algo va a ser incontrolable. ¿Qué hacer en esos momentos?

Que hacer para gestionar la ira

El primer paso importante es aprender a reconocer ese momento. Hay un segundo antes de que el tsunami se dispare que es crucial. Obsérvate cuando te enfadas, toma conciencia de tu cuerpo, que notas en tu interior.

Como es tu respiración, tu pulso. ¿Sientes sudor? ¿Donde? ¿En las manos?. Que le pasa a tu estómago, como lo sientes. ¿Tus músculos se agarrotan? Cuales de ellos, la mandíbula, los hombros, las manos…

Sé consciente de tu cuerpo ya que él te está avisando de que el tsunami llega. Es un aviso en toda regla. Como cuando suenan las sirenas. En ese momento puedes hacer varias cosas. Dejarte llevar ha quedado claro que no es una opción (a menos que estés en la selva luchando contra un enemigo). Lo que puede ayudarte es tener en tu mente algunas de las siguientes prácticas para usarlas y llevarlas a cabo.

Recuerda: primero aprende a notar los síntomas físicos que anteceden a la ira para poder aplicar algunas de estas técnicas.

1.- Respirar

Aprende a hacer respiraciones profundas. Tu cuerpo, tu respiración te ayudará a relajarte.

Te invito a que ahora mismo hagas la prueba. Pausa tu respiración, haz respiraciones cada vez más lentas. Ponte la mano en el abdomen para ayudarte y se consciente del aire que llena tus pulmones. Es un primer paso para tomar consciencia. Y ahora nota que cambios se están produciendo en ti.

Para mejorar esta técnica y tenerla bien integrada, practica actividades como el yoga, la meditación, o el mindfulness, ya que te ayudarán a trabajar la respiración para que puedas utilizarla cuando lo necesites.

2.- Ejercicio físico

Correr, ir en bicicleta, pasear por la montaña o por la playa a buen ritmo. Para que el ejercicio te sirva para rebajar tu ira, focalízate en “sacar”, utiliza esa energía que tienes cuando haces ejercicio para ver como tu ira se va por los poros, desaparece. Utiliza la visualización para ayudarte a sacar todo el provecho al ejercicio.

Al mismo tiempo deja que la producción de endorfinas te inunde. Las endorfinas son las hormonas que se relacionan con estados de felicidad y bienestar y que por lo tanto te ayudarán a calmarte en momento de alta tensión y que produces de forma natural cuando realizas ejercicio.

Al terminar el ejercicio tómate unos minutos para sentir como la ira se ha ido y ha dejado paso al bienestar generado por las endorfinas.

3.- Busca un “anclaje” para ayudarte a relajar

Cada uno es diferente, por lo tanto tú tienes que elegir que te ayuda en momentos de tensión.

Por ejemplo, puede ser prepárate y tomarte una taza de té, escuchar música, perder la mirada a lo lejos, tener un paisaje o rincón previsualizado para ir allí de forma imaginativa, hay miles de anclajes para utilizar.

Escoge tú con el que te sientas mejor y utilízalo para calmarte y rebajar la tensión interior cuando lo necesites.

4.- Aléjate de aquello que te provoca ira, del foco

Evidentemente siempre que puedas. Si el foco es una persona, es igual que sea jefe, subordinado, compañero o tu pareja. Haz lo posible para tomar cierta distancia. Al menos tómate 20 minutos para apaciguarte. Vete al baño o a dar un paseo.

Si es el foco de tu ira es una situación procura evitarla o alejarte, al menos hasta que hayas averiguado que es realmente lo que pulsa tu alarma, que hace saltar tu ira o enfado.

5.- El cuerpo en buen estado

Mantener hábitos de vida saludables te va a ayudar a mantener tu Ira a buen recaudo. Y al mismo tiempo ser consciente que cuando has dormido mal o no has comido bien por las razones que sean, las posibilidades de enfadarte y que tu ira salte son mayores.

Por lo tanto, después de una mala noche o en estados de cansancio, “vigílate”, se consciente de tu estado y podrás llevarlo mejor.

La risa todo lo cura

Si la risa es sincera, el sentido del humor se convierte en una poderosa herramienta para rebajar los niveles de tensión.

No confundas la risa con la ironía o el sarcasmo que son realmente dañinos. Estoy hablando de una risa sincera de poner sentido humor a una situación para bajar los niveles de Ira y poder dar otra mirada. Puede servirte como cura de urgencias aunque sobre todo como método posterior para quitar todas las toxinas que deja la ira dentro de ti.

Ríete de ti, por haberte convertido en la niña del exorcista con el funcionario de turno, y verás como todo cambia.

Conclusión

El primer paso es entender que es exactamente la ira y para que la necesitamos. Amarla, ya que es parte de nuestro Ser. No se trata de luchar contra ella controlándola y ahogándola, si no dándole el papel que le toca cuando le toca.

Sé consciente de ti y como cambia tu cuerpo para aprender a gestionar esta hermosa emoción. Puedes utilizar técnicas como el diario emocional para trabajar las emociones.

Ten en mente todas estas técnicas para que puedas aplicarlas cuando lo necesites.  Ves probando y utiliza las que más resuenen contigo para poder rebajar tus niveles de Ira y empezar a gestionarla.

Una vez realizado la cura de urgencias con estos pasos viene el trabajo real. Lo que realmente cuesta y lo que te ayudará a gestionar correctamente la Ira. Es el camino hacia tu interior para averiguar y descubrirte.

Te lo explico en el próximo post. Mientras tanto si quieres leer un poco más sobre Gestión emocional te recomiendo el libro de Goleman: Inteligencia Emocional

Ahora cuéntame si ya has utilizado algunas de estas técnicas y como te ha ido. Y si quieres mejorar aún más tu gestión emocional, ponte en contacto conmigo y averiguamos si puedo ayudarte a través de una sesión gratuita de exploración.

Ahhh y no te olvides de poner hoy una gran sonrisa, la vida se ve mejor 😉

Un abrazo

Adriana

Tu Coach en el Mar

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