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Bali con el coronavirus o también Odisea en Bali o el bicho nos persigue. Podrían ser varios de los títulos para esta película. Este es un post diferente a los habituales. Este es un post tipo «trailer», acción y mucho verbo. Una aventura que aún no ha terminado y que empezó el día…

Domingo, 15 de marzo:

El presidente de Indonesia anuncia que ha estado escondiendo datos para que no se caiga en el pánico. Que hay muchos más casos de los declarados y que además se han hecho muy pocos tests, por lo que realmente no tienen conciencia de la magnitud del brote. La situación a partir de ahora va a cambiar, que nos preparemos para lo que va a venir.

Nos planteamos que hacer. ¿Quedarnos en Bali con el coronavirus en ascenso podría ser una opción? La sanidad es privada y con escasos recursos. El confinamiento puede ser complicado con poco acceso a comida o recursos básicos. La policía y el ejército en estos países no se andan con bromas ni con tonterías en situaciones extremas…. Vamos, que la cosa pinta mal.

Así que con la tranquilidad que se respira hasta ahora en la isla empezamos a mirar la posibilidad de adelantar el regreso a Europa.

Mientras tanto nuestros amigos Balineses insisten que no pasa nada. Y que nos quedemos. Que el brote está en Yakarta, en otra isla, que en Bali no hay nada.

Lunes, 16 de marzo:

Empezamos a mirar cambios de vuelos para adelantarlo, ya lo tenemos decidido y antes de poder hacer nada recibimos un mail con la cancelación del vuelo y un número de teléfono para ponernos en contacto con la compañía…. ¡El número de teléfono era de pérdida de equipaje!!!! Manda narices. Escuchando la locución que salía me quedé blanca. No me podía creer tanta ineficacia en una situación así.

Empieza el caos.

Intentamos llamar. Números colapsados, erróneos, no contestan, no saben.

Indonesia anuncia que a todo aquel que se le acabe el visado o se larga o tendrá una multa millonaria, más un mes de cárcel.

Sospechamos que esto no sucederá, aunque de entrada asusta. Vaya manera de decirte que te largues ya mismo, antes de que esto vaya a peor. Está claro que Bali con el coronavirus tomando carrerilla en ascenso no se lo van a tomar en broma.

Nuevo anuncio del gobierno: A partir del 20 de marzo se cierran las fronteras para entrada de turistas en Indonesia. Solo se permite entrar a residentes. ¡Córcholis!! Esto se pone cada vez más feo.

Mientras tanto nos enteramos que hay casos en Bali con el coronavirus que han estado escondido hasta ahora y que además no se hacen test porqué hay que enviarlos a la capital Yakarta. La única que tiene acceso a ellos.

De momento hoy se anuncian dos muertes en Bali a causa del virus.

Nos ponemos en contacto con nuestras embajadas. La española, por mi parte y la francesa por parte de David.

Respuesta de la española: un largo mail muy bien escrito diciendo. Lo voy a traducir y resumir con mis palabras: Lárgate de aquí, nosotros no haremos nada por ti y si te quedas sin poder regresar, prepárate porque vienen curvas.

La francesa: Un mail muy cortito y directo: Ahora mismo no podemos hacer nada ya que aún hay posibilidades de que vuelvas por tus medios (por favor inténtalo), de todas maneras apúntate tú y tu mujer a esta lista para que en caso de que haya que repatriar o hacer alguna acción por vosotros tengamos vuestros contactos.

Puede que la embajada francesa sólo sean buenas palabras y no sé si hubieran hecho algo, lo que si consiguieron es calmar los ánimos.

Mientras tanto se desata un caos aéreo: se cancelan vuelos, gente que se queda colgada en las aeropuertos donde hacían escalas, países que prohíben el tránsito, compañías que dejan de volar a según que destinaciones.

Empieza la desesperación.

Los grupos de whatsapp de “españoles en Bali” echan humo. ¡Más de 200 mensajes por hora…!!! Gente desesperada, gente ayudándose, compartiendo información sobre compañías aéreas, de cómo salir del país, de cómo ponerse en contacto con la embajada, como presionar.

Gracias a muchos de ellos pudimos estar bien informados, gente desinteresada aportando información, ayuda, poniendo orden. Me quedo con esa sensación de que los humanos podemos sacar lo mejor de nosotros cuando queremos. Gracias

Martes, 17 de marzo:

No hay manera de contactar con nuestras compañías aéreas, ni con Rumbo, ni con nadie. Los aeropuertos ya son un caos auténtico, vuelos que salen, otros que se anulan, una auténtica lotería.

Corre prisa encontrar una solución así que empieza la carrera, búsquedas por varios sitios y al final a última hora de la tarde….lo logramos!! A través de una agencia de viajes de Yakarta que trabaja con British Airways pudimos hablar con ellos y ver que soluciones nos podían dar. Hay que añadir que la eficiencia y la colaboración fue realmente extraordinaria por su parte.

Nos ofrecen cambiar el vuelo para salir el viernes 20, aunque tienen que confirmar cambios, reservas y disponibilidad ya que la ruta es totalmente diferente de la que teníamos. Mañana miércoles nos lo confirman.

Mientras tanto las noticias que llegan de España, Francia e Italia son realmente tristes. Por la situación por un lado, por la poca responsabilidad de muchos que se lo toman en plan: aquí no pasa nada, sólo es una gripe, sólo quieren darnos miedo….

Sobre ello hablaré en otro momento, porqué mucho tiempo he tenido para reflexionar.

Mientras tanto, la sensación de abandonar un paraíso en donde somos muy felices, en donde estamos encontrando muchas respuestas me invade hasta el alma.

Intento entender la razón de todo, el «para que», que está pasando en nuestro mundo. Así que hago todo lo posible para calmar mi mente de mono, conectarme conmigo y con la energía y pido respuestas. Y cuando uno las pide las obtiene.

Lo que de momento está claro es que Bali con el coronavirus volando por allí, es un paraíso que pronto va a entrar en colapso. Los recursos deben de ser para los balineses, no soy médico ni enfermera (que podría tener sentido quedarnos para ayudar) y en cambio tenemos familia en Europa. Elegimos volver a Europa y dejar una bonita conexión energética en Bali. Porqué a Bali volvemos cuando todo esto termine.

También pienso que en Europa tiene más sentido nuestra presencia. Cuidar de la familia y estar más cerca de ellos es lo primero. Y luego también poder hacer alguna cosa para todos aquellos, que si se pueden aprovechar de mis conocimientos y experiencia a través del online. En horario Europeo será todo más fácil.

Miércoles, 18 de marzo:

La agencia de Yakarta se merece un 20 sobre 10. Y gracias infinitas. Pudimos adelantar el vuelo al jueves 19, (el 20 era jugársela demasiado con lo que estaba cayendo) e incluso cambiar destino, ya que queríamos ir a Francia donde tenemos sitio donde quedarnos. Amabilidad, comprensión y eficiencia. Gracias miles a ellos. Gracias desde el corazón. Que en medio de este caos encuentres personas como las de la agencia fue muy bonito.

El día lo dedicamos a preparar maletas y ver cómo llegamos a nuestra casa y cómo nos organizamos en Francia. Llamadas, WhatsApp y despedidas.

He llorado estos días, la tristeza me invadía constantemente, sentía la necesidad de dejarla expresar, dejarla fluir. La acepté, la viví y aprendí de ella. Despedirse de nuestra familia balinesa con la que hemos creado lazos super bonitos, con mi profesora de yoga con la que me he certificado y hemos compartido muchos momentos de reflexión, mi guru que me ha abierto un mundo de energías y muchas más personas. Una larga lista de bonitos corazones que me llevo dentro.

Personas que han dado un significado diferente a mi vida. Personas con las que hemos convivido durante estos tres meses y que las dejamos allí mientras estamos saliendo en huida. Y ellos, aún más preocupados, porqué dicen que vamos a países que están mucho peor.

Mucha tristeza que he dejado fluir para quedarme finalmente con todo lo bonito que me ha aportado. Para quedarme con alegría en el corazón, gratitud por las enseñanzas y felicidad en mi Ser por todo lo que he vivido en Bali. Porqué también he encontrado mucho amor, mucho respeto, mucha amabilidad. Tantas cosas preciosas que me llevo en el corazón.

Jueves, 19 de marzo:

Llegamos al aeropuerto con el corazón encogido. Por las bonitas despedidas, por la sensación que tengo, por cosas que han estado pasando sin explicación. Cosas que aún no me atrevo a contar, experiencias sin explicación y que guardo para más adelante. Tal vez nunca será explicado, tal vez sólo tenía que ser vivido.

De pronto la realidad del aeropuerto. El estrés y la angustia de pasar controles, ¿y si tenemos fiebre? ¿y si nos cancelan el vuelo? ¿y si pillamos el bicho en el trayecto? o igual ya lo llevamos encima, o no. La mente de mono da vueltas y vueltas.

La sensación, por otro lado real, de falta de control, de incertidumbre, produce estrés y angustia.

Por fin subimos al avión para realizar el trayecto Denpasar – Hong Kong – Londres – Paris – Toulouse. Cuatro vuelos, cuatro escalas, cuatro paises.

Los vuelos abarrotados, gente con mascarillas, guantes y trajes de pintor y otros sin ninguna protección. Para todos los gustos y todas las conciencias.

Nosotros hemos decidido viajar con mascarillas, guantes y mucho gel antiséptico. No sólo por nosotros, si no también por los demás. Hay muchas personas asintomáticas que dispersan el virus. Y nadie puede saber si podemos ser uno de nosotros.

40 horas después, con carreras incluidas por los aeropuertos llegamos a una ciudad fantasma, solo habitada por algunas personas sin techo que deambulaban cual «walking dead», y si, también algún pasajero como nosotros destino a su casa.

El panorama era de película, sobrecogedor. Todo vacío a las 16h de la tarde. Todo cerrado. Casi sin ruidos, porqué no hay coches, ni motos, ni gente hablando. Ese momento que piensas, ¿pero que recórcholis ha pasado para llegar aquí?  y sentía a mi alrededor el dolor y la tristeza de la situación. Una energía pobre, apenas vibrando.

Eso lo veo en las pelis y no me lo creo. Pues ahora lo estoy viviendo. Increíble.

Viernes, 20 de marzo:

Un bus vacío nos lleva a nuestra casa en Francia y desde aquí empezamos a organizarnos.

Llegan otros momentos, ahora decido que voy a entender la nueva situación, aceptarla, descansar mucho de todo lo vivido y también del jet lag y del estrés y de la angustia.

Porqué la verdad, es que cuando nos levantamos el sábado, el primer día en casa, estábamos tan agotados que nos costó darnos cuenta de porqué. Aunque en realidad sólo había que echar la vista hacia atrás para entenderlo.

Esto nos va a cambiar y mucho, yo deseo que sea para bien. Porqué podemos aprovechar todo este caos, toda esta tristeza y dolor para darle la vuelta a nuestra humanidad, a nuestra casa y convertirnos en mejores personas.

De momento y hasta que sigamos en cuarentena voy a estar contigo, si quieres, para aportar aquello que pueda, aquello que sienta que ayuda. Un granito de arena en estos momentos de incertidumbre y de caos.

Pasemos esto juntos y crezcamos para ser mejores.

Un fuerte abrazo, lleno de amor y de luz

Adriana

Tu Coach online (ahora más que nunca)

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