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Imagínate… ponte delante de todo lo que tienes en tu casa: libros, ropa, figuritas, cuadros, recuerdos de viajes, platos, vasos, copas, muebles, ponlo todo en medio del comedor… TODO!. Y ahora decide que te llevas a un velero (cuyo espacio de almacenaje es reducidísimo).

Ya has decidido lo que va contigo, pues ahora, lo que no te llevas, todo ese montón de cosas que están allí en el medio, hay que deshacerse. Si te preguntas ¿Qué es el desapego?. Este podría ser un buen ejemplo.

Cuando empezó la aventura de la preparación de nuestra aventura de navegar por el mundo en velero nos encontramos con una dura realidad: Que hacer con nuestras “cosas”. En un velero cabe lo justo, el espacio es vital y preciado por lo tanto no cabe todo. Allí aparecieron muchas dudas, emociones, sensaciones que se fueron mezclando. Era más duro de lo que me pensaba, y eso que se suponía que estaba preparada. Mi propia experiencia vital, la emoción que vinculaba a “mis cosas”, la confusión entre Ser y Tener. Era ese el momento de poner en práctica lo que yo conocía muy bien, en teoría, el desapego.

“El mundo está lleno de sufrimientos, la raíz del sufrimiento está en el apego. La supresión del sufrimiento es la eliminación del apego” Buda

Para hacer ese camino hasta el velero, había que entender que estaba pasando. Trabajar en el interior, ver la situación desde el máximo de prismas posibles, entender las emociones, amarlas y empezar ese proceso.

 

¿Qué es el apego?

El apego es la creencia que surge de que, sin esa cosa, situación o persona no vas a ser feliz. La necesitas, no puedes vivir si ella. De allí, de esa creencia surge el apego. De nuestro Ego que necesita alimentarse, que se crece a través de la posesión. ¡Es mío!. Ese Ego interior juega, a través de la mente, a conectar la felicidad con nuestras pertenencias o personas.

Eso lo tenía muy claro y no vinculaba en absoluto la felicidad con mis cosas, al menos en teoría. Entonces como es que me costaba soltar mochila, desapegarme.

La que tenía todas las cosas en medio del comedor era yo. Y tenía que empezar a elegir, a tirar, a vender. A vender ¡mi piano!!… (que hacía años que no tocaba, por cierto)… pero era mío ya que representaba una parte de mi pasado. Mis libros ya leídos y criando polvo (una biblioteca de más de 1500 libros), míos. Mi ropa, mis objetos de decoración. En definitiva mis cosas que hablaban de mi y me anclaban a mi pasado, a mi familia a lo que era o a lo que había hecho. Y de allí empezó a surgir una pregunta. Si me anclaban tanto, como los amarres te atan a un muelle. ¿Cómo iba a poder avanzar, transformarme, mejorar?.

 Apegada a las pertenencias

 

Una imagen del traslado

 

Aunque no lo había visto hasta ese momento estaba realmente apegada a Mis cosas. Lo que Tenía lo había confundido con lo que Era. Por lo que hablaban de mi mis posesiones. Representaban mis éxitos pasados, mi grito de “lo logré”, todo esto es lo que he hecho Yo, mi orgullo y por tanto también mi Ego en su máxima expresión. Fue cuando me pregunté que donde estaba mi éxito y mi felicidad. Yo era mucho más que aquello que poseía. Somos todos mucho más que nuestras cosas y pertenencias.

Sin darnos cuenta, poco a poco vamos creando vínculos con nuestras cosas. Es lo que había estado haciendo a lo largo de los años. Vínculos emocionales por lo que comporta de recuerdos personales y familiares, o por lo que comporta de lo que dicen de ti, de tu experiencia, éxitos y anécdotas de tu vida. Vínculos que se convierten en amarres que te atan a un puerto y no te dejan avanzar.

 

¿Qué es el desapego?

Pues el desapego es realmente dejar fluir. Dejar fluir con amor, con agradecimiento y alegría. Ser consciente de que eres mucho más que aquello que posees y que tu felicidad está en ti, en aquello que das: Amor, amistad, alegría en estado puro y sin posesión. Así de fácil. aunque también así de dificil.

Me dí cuenta que no significa deshacerse de lo importante. Significa tener consciencia que es importante y para que lo es. Tener un justo equilibrio para poder liberarse de los amarres para ir a visitar otros puertos.

 

Practicando el desapego

Dar los primeros pasos ha sido lento y un gran aprendizaje. Me he pasado, sin darme cuenta, horas sentada decidiendo que hacer con las cosas. Por un lado, tenía la sensación de pérdida. También de sentir que traicionas a algo o alguien cuando empiezas a llenar bolsas para la basura. Una voz insolente en tu interior grita: Son tus cosas!. Y aunque ya empezaba a tener consciencia de mi proceso interior. Mi Ego interno se revelaba siempre que podía.

Y poco a poco cuando guardaba algo en una caja, me preguntaba: ¿Para qué?. ¿Es importante y necesario? ¿Tiene utilidad?. No siempre ha sido fácil encontrar una respuesta y henos tenido que poner límites. Y lo más divertido y doloroso, verdaderos viajes al interior de nuestras consciencias, de nuestras almas.

A la misma vez que suceden todas estas emociones, te aligeras, te alivias de la carga emocional que habías depositado en esas “cosas”. Magia en estado puro. Un aprendizaje lleno de sorpresas, de emociones encontradas y de crecimiento.

El desapego y es sin duda el primer paso de la preparación a la vuelta al mundo en velero. Y también para vivir mucho más ligero, sin pesadas mochilas ni anclas emocionales que nos frenan.

 

Cinco puntos importantes para el camino del desapego

Empezamos el camino al desapego. Y surgen dudas, emociones, ¿realmente hay que desprenderse de todo?. No se trata de desprenderse de todo. Se trata de ir deshaciéndose de aquello que no usamos, que no es útil. Soltar el pasado e ir aligerando la mochila. Para tener éxito en tus pasos hacia el desapego ten en cuenta estos puntos:

 

Primer punto: Tu no eres tus cosas

Para mi, el primer ejercicio es saber que Tú, no eres tus cosas. Confundimos de una manera inconsciente lo que tenemos con lo que somos. Nuestro Ego, refugiado en las posesiones, encuentra su reafirmación en la propiedad. Es una de las maneras que tiene nuestro Ego de hacerse poderoso, a través de un coche, una casa, la ropa, los discos, los objetos de decoración. NO importa lo que sea. Necesita todo ello para reafirmarse en lo que el Ego piensa que es.

 

Segundo punto: Eres lo que eres, no lo que haces

A través de los objetos y las pertenencias el Ego se alimenta. Vive y crece a través del Hacer. Las cosas, los objetos, son cosas que hacemos. Nos definen a los ojos de los demás como pertenecientes a una “tribu” especial, nos diferencian o nos hacen valedores de un supuesto “éxito” económico, cultural o intelectual. Algo que mostrar a los demás para decir ese soy yo. Y en realidad eso es lo que “haces” nada que ver con lo que “eres”. Si todas tus “cosas” desaparecieran por arte de magia… ¿dejarías de ser? Por supuesto que no! Tú eres algo más que un cúmulo de objetos. Deja que salga tu luz, tu alma interna, desnuda sin el Ego.

 

Tercer punto: Hazte las preguntas adecuadas

Empieza el desapego practicando las preguntas. ¿Para que necesito esto?, ¿Realmente lo utilizo? ¿Cuándo fue la última vez que lo utilicé? ¿Vas a poder vivir sin ello? ¿Volverás a leer este libro? ¿O a ponerte esta falda?. Realizar este ejercicio requiere mucha sinceridad. Sinceridad contigo mism@. No busques excusas, ni justificaciones. Vacía tu mochila

 

Cuarto punto: empieza tu consciencia

Cuando empecé a vaciar mi mochila sentí el camino que emprendía….mi aprendizaje…. Empiezas a desapegarte, a necesitar cada vez menos y querer experimentar y aprender más. A dejar la mochila cada día vacía para poderla llenar de lo que importa. A través de las vivencias crezco, me muevo, aprendo. Sin pesadas cargas que me definen. Ya que yo soy lo que vivo y lo que aprendo acompañado de mis emociones y de mis valores.

 

Quinto punto: Ser agradecido, el desapego con amor

Adiós a tus cosas, permítete despedirte de ellas con amor y agradecimiento. Te han servido durante tiempo. Dale las gracias, llora si es lo que sientes, despídete y déjalas ir. Las emociones han de fluir ligeras y hemos de amarlas cuando aparecen. Para mi fue importante este paso en objetos que realmente apreciaba, como por ejemplo mi piano. El día que se fue sentí realmente pena y me pasé un buen rato llorando. Dejé que mis emociones fluyeran, le agradecí el tiempo juntos y luego me alegré de dejarlo a alguien que lo va a usar y amar como se merece, que le volverá a dar vida, a hacerlo sonar.

 

Una ultimas notas sobre el desapego

Hacer una preparación de la vuelta al mundo ha representado un aprendizaje interesante. Mente abierta, planificación y método. Preguntarse a uno mismo, verse a través de un espejo y sobre todo tomarse tiempo y espacio para la reflexión. Desapegarse con amor y agradecimiento está siendo una bonita manera de avanzar en el camino de la vida.

Os dejo este link al post que hice de “Cinco pasos para vaciar la casa” unos consejillos prácticos para aquellos que queráis leer un poquito más.

Un abrazo y mirad bien el efecto del viento en vuestras velas 😊

Adriana: Tu Coach en el mar