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Las últimas semanas han sido un curso acelerado superior de “Como aceptar las circunstancias y ser más feliz”. Lo maravilloso del momento que estoy viviendo es que además de ayudar a unos con mi trabajo de coach, de inspirar a otros con el cambio de vida. Estoy aprendiendo mucho más de mi de lo que me imaginaba. Es lo que se podría decir un doctorado de mi misma 😊

La aceptación como hábito

Hoy quiero compartirte esto ya que la aceptación es uno de los hábitos que te ayuda a ser más feliz. Aceptarte a ti mismo, aceptar las circunstancias y al mismo tiempo seguir persiguiendo los objetivos.

He tenido que parar en seco. Como expliqué en mi post «El día que sentí que me moría», he estado enferma durante varias semanas, una en el hospital y ahora en proceso de recuperación. La verdad es que estoy super feliz ya que me habían hablado de dos a cuatro meses de recuperación y después de un mes ya estoy muy, pero que muy bien. Aún no puedo correr, aunque ya hago largos paseos y un poco de yoga cada día. Y por supuesto ya he empezado a dedicarme a pequeños trabajos de la reforma. Tenemos muchas ganas de salir a navegar.

Parar nos ha retrasado los trabajos de la reforma

Tener que parar en seco a causa de mi enfermedad a incrementado el retraso que ya teníamos en la reforma en más de un mes. Ahora mismo el capitán ya puede dedicarse al 100% en los trabajos que faltan, aunque yo aún no tengo las fuerzas necesarias. Así que voy haciendo conforme mi cuerpo me permite. Lo primero es darle su tiempo para reponerse.

El capitán con el mono blanco para lijar

La situación que me he encontrado sin poder hacer demasiado, ya que físicamente estoy en proceso de recuperación ha hecho que me replanteara cosas y fuera consciente del aprendizaje continuo que vivimos en esta vida.

Tiempo para mi

Desde luego este tiempo de parón me ha permitido, reflexionar sobre como me afecta la situación que vivimos y como cambiar para enfocarlo de otra manera. Me ha dado tiempo para dedicarle a la web, y empezar a realizar cambios que se verán en unas semanas. Y también tiempo para ponerme morena jejeje tengo la playa al lado y hay que aprovecharla.

¿Qué es aceptar las circunstancias?

Lo primero es tener claro que no puedes confundir aceptación con conformismo. Conformarse tiene una parte de pasividad, de estancamiento que acaba convirtiéndose en emociones negativas. Se tiende a la queja y al victimismo y se llega a la frustación y al desánimo ya que creemos que no podemos mejorar ni cambiar lo que tenemos. Nos quedamos estancamos y bloqueados.

En cambio, la aceptación tiene una parte de tolerancia de la situación con la diferencia que se encamina hacia la acción, hacia el cambio. No hay estancamiento ni bloqueo. Cuando aceptas buscas estrategias para encontrar soluciones o para encontrar otros caminos si no las hay. Se amplía el horizonte.

 

Disfrutando del sol y el mar

Como aceptar las circunstancias y ser más feliz

Estos días me preguntaban que tal llevaba el hecho de estar parada, descansando. Y mi respuesta ha sido muy bien. Desde luego que la causa del parón no me alegra, han sido días muy dolorosos y tristes. Aunque ya que estoy “parada” descansando voy a aprovechar para pensar, escribir y reflexionar que aprendo con todo ello 😉. Y he aprendido sobre mi misma y sobre como reacciona mi cuerpo tal y como te conté en el post «El cuerpo nos habla»

¿Qué estoy haciendo?

Te voy a explicar que estoy haciendo y que te ayudará a aceptar las situaciones que te vayan a aparecer. Las que estás viviendo ahora o las que te toquen vivir.

#1 No te quejes

La queja utilizada de forma puntual puede ser una válvula de escape. El problema reside cuando te aferras a ella, cuando la queja es algo habitual en tu vida. La queja es una falta de responsabilidad sobre ti mismo, te conviertes en víctima y haces responsables a los demás de todo lo que te pasa. Te enfocas exclusivamente en lo negativo y te mina la energía. No te quejes más, elimina la queja de tu vida (tanto la que verbalizas como la que te dices a ti mismo) y empieza a actuar, busca soluciones, vías alternativas.

Te propongo un reto: una semana, haz esta semana, la semana sin queja (de ningún tipo). Y luego me cuentas que tal te sientes 😊… aceptas el reto 😉?

Deberás pensar y ser consciente de cuando te quejas y parar en seco, darle la vuelta, sobre todo a nivel interno. No vale darle vueltas dentro de tu cabecita. Verás que sensación más buena al terminar la semana.

#2 Descubre tu problema.

Que hay detrás de las quejas que tienes. Puede que haya conformidad para no tener que enfrentarte a tus miedos. Tal vez son tus creencias las que están aflorando en ese momento y te bloquean en la queja. O puede que sea una petición mal comunicada.

Averigua que hay detrás para poder empezar el cambio transformador. Mira con otros ojos lo que dices y lo que te dices. Sin juicios, con honestidad y averigua que hay detrás.

#3 Focalízate en las soluciones.

Tienes las circunstancias que tienes, la situación es la que es. Sal de la espiral que se centra exclusivamente en el problema. Empieza a visualizar y a pensar en soluciones, da igual que sean disparatadas, la cuestión es salir de esa rueda de hámster. Conforme vayas viendo que hay alternativas irán apareciendo soluciones, otras visiones, otros caminos. Ya lo dice el dicho:

Si un problema tiene solución, soluciónalo. Si no la tiene, no es un problema.

#4 Vive las experiencias que quieres vivir

¿De verdad que estás viviendo la vida que quieres?. Plantéate seriamente esta pregunta. ¿Son tus decisiones las que te ha llevado hasta aquí?. ¿Qué puedes hacer para cambiar lo que no te gusta? Y no me sirve un nada, o no puedo… siempre, siempre se puede hacer algo que vaya en la dirección que tu quieres.

Conoce tus valores y vive acorde con ellos, te ayudará a salvar las situaciones imprevistas.
Si te quedara un mes de vida, sólo un mes de vida y supieras seguro que después ibas a morir. ¿Qué harías?

Recuerda:
Todo en esta vida es una experiencia que vale la pena ser vivida.

 

Espero tu comentarios, me encanta leerlos. Y si te gusta compártelo en tus redes sociales.

Las velas sienten un suave viento veraniego

Un abrazo

Adriana

Tu coach en el mar